Se acabaron las vacaciones y seguro que te has llevado algún que otro disgusto al mirar tu bolsillo… Y es que al igual que enero, septiembre es un mes de echar números. A todos los gastos durante el periodo vacacional, cuando el otoño asoma se suman otros muchos como llenar la nevera, comprar el material escolar o de oficina, poner al día las facturas… Interminables cuentas que parecen no tener fin.
Sin embargo, la cuesta económica no es la única que afrontamos con la llegada de septiembre. ¿Te suena eso de “síndrome postvacacional”? El verano es una época del año que se describe con palabras como libertad, desconexión y diversión, así que no es de extrañar que, cuando este termina, se nos remuevan muchas emociones que no son fáciles de digerir.
La vuelta a la rutina, los horarios, el estrés, las prisas… Sin duda, no es un proceso nada cómodo ni atractivo y desde Nani Puertas Psicología, como psicólogos en Cáceres expertos, te contamos unos consejos para sobrellevarlo con más ganas. ¡Toma nota!
Etapa de cambios
Septiembre, al igual que enero, es un mes para hacer balance del curso anterior, replantearse objetivos pasados y vislumbrar retos nuevos. Son semanas de cambios y adaptación. Días que se transforman en oportunidades para empezar de cero y conseguir aquello que nos proponemos.
Nuevos comienzos
Por otro lado, el noveno mes del año trae consigo comienzos que pueden llenarnos de ilusión: empezar la universidad, cambiar de trabajo, mudarse de casa, apuntarse a alguna actividad lúdica, reencontrarse con los seres queridos, conocer gente nueva… No todo es negativo. Septiembre también tiene un lado bueno, solo hay que saber encontrarlo.
Evitar pensamientos negativos
Para evitar agobios indeseados y sin sentido, es fundamental que respetemos nuestros propios horarios, durmamos bien, nos alimentamos adecuadamente y hagamos actividades que nos distraigan y mantengan alejados de pensamientos recurrentes y negativos. Si notas que pierdes el control, respira, desconecta y recupera la calma.
Autorreconocimiento
Es importante que seamos conscientes de todas las emociones que afloran una vez finaliza el verano. Es necesario saber qué nos las provoca, reflexionar sobre lo que nos está sucediendo y aceptar lo que sentimos. Debemos aprender a controlar la frustración y asumir esa sensación de tristeza y desilusión.
La cuesta emocional de septiembre no ha hecho más que empezar, así que te deseamos mucha suerte en la escalada. Con estos pequeños consejos seguro que lo sobrellevas mejor. Si por el contrario no es así y tienes dificultades, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Estaremos encantados de ayudarte!








