A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a momentos de incertidumbre, de miedo, de malestar, de agobio, de insatisfacción… Pero, cómo puedo saber cuándo ir al psicólogo, ¿encontraré un psicólogo en Cáceres que realmente me ayude?
Llevamos días sin tener ganas de nada o incluso con una sensación de falta de aire. Nos cuesta concentrarnos o conciliar el sueño. Eso que tanto me gustaba hacer antes ya no me satisface. Me siento mal conmigo mismo. Tengo un sentimiento de vacío interior. Me juzgo constantemente o me hablo como nunca lo haría a los demás. A veces determinados pensamientos me invaden de manera intrusiva y me llevan a un estado de malestar.
En ocasiones, realizo determinadas conductas que no me hacen bien pero me cuesta dejarlas a un lado y, en otras, una experiencia vital en concreto nos puede sobrepasar. Una muerte de una persona cercana, el desempleo, una ruptura sentimental o el estrés personal o laboral son solo algunas de ellas. Eso puede hacernos sentir que todo se tambalea y que algo en nuestro interior no va bien.
A veces no soy yo el que sufro, sino que percibo el malestar de mi hijo y siento que tengo que hacer algo. Se muestra intranquilo, tiene dificultad para concentrarse, mal comportamiento en el colegio, siente miedo ante determinadas situaciones o percibo ansiedad, tristeza o falta de autoestima y no sé cómo ayudarle.
La vida es como una montaña rusa en la que hay subidas y bajadas y, precisamente, en esas bajadas es cuando es bueno buscar a un psicólogo para coger impulso y volver a mirar hacia delante.
Todas estas situaciones son motivos suficientes para llamar a la puerta de un psicólogo. Aún existe la concepción de que para acudir a este profesional hay que tocar fondo, tener un nivel de malestar muy severo o incluso contar con un diagnóstico y un tratamiento psicofarmacológico. Sin embargo, está demostrado que ir a terapia cuando el nivel de malestar no es tan severo el pronóstico de mejora es mayor y la recuperación más rápida.
Del mismo modo que no esperamos a padecer una enfermedad y vamos al médico en cuanto tenemos síntomas que nos provocan dolor físico, estaría bien hacer lo mismo cuando sentimos un sufrimiento psicológico. Nuestro estado emocional influye y afecta a todas las áreas de nuestra vida. Es esa pieza que cuando realmente está bien hace que todo encaje.








